Veronique CD ataca de nuevo en "Cookies on the Net": AMIGOS, CRUCIFIQUEMOS A JORGE IZQUIERDO
Las sorpresas más gratas siguen viniendo en ocasiones de parte de la facción más independiente de nuestra cinematografía. Buena muestra de ello es Eva en la Nube, de Jorge Izquierdo, un tipo que sigue acumulando premios por donde pasa, el último el Rendibú, recibido por su corto El acento de ti, probablemente uno de los mejores cortometrajes del pasado ejercicio.
Izquierdo, además de seguir empeñado en acudir a recoger premios vestido de cura (y parece entreverse el origen de esta costumbre en alguno de los diálogos de Eva...), también ha rodado un par de películas de corte independiente, como la ya citada o La Interminable Espera de Arturo Gros. No se comprende que films manifiestamente inferiores como Aislados disfruten de una distribución en salas y obras como ésta permanezcan en el olvido. Nuestro cine necesita cazatalentos.
Parte de culpa (sí, eres culpable), es del propio Izquierdo, quien por el momento no ha demostrado gran interés por mover una cinta que podría tener otra vida más allá de los pases privados. Sí se toma más molestias en su intento de preocuparse MÁS por otros temas, en lugar de por su trabajo, tan talentoso como disoluto, el director murciano logró con su primer largometraje una suerte de film fresco con la subjetividad de la mirada como leit motiv, perfectamente expuesto esto a través de los distintos colores del célebre cubo de Rubik, una de sus obsesiones personales.
Cada color un punto de vista, cada punto de vista una historia dentro de una fiesta que deja patente que la depredación está al orden del día, y los múltiples puntos de vista encajando a su vez a la perfección. Toda una demostración de cubismo literal. Viendo la película una se pregunta: ¿por qué la mantiene criando polvo en un cajón? Amigos, crucifiquemos a Jorge Izquierdo.
Sin ser una película para el gran público, Eva... bien podría ser apreciada por los amantes del cine más arriesgado. Es novedosa, narrativamente imaginativa, asume riesgos. Puede que recuerde a Las Reglas del Juego por estar remotamente hermanada con el universo de Bret Easton Ellis. Sin llegar a la dureza del autor, pero con algún golpe bajo, existe un parentesco visible en el retrato por momentos divertido, por momentos crudo, del talante ético-moral de nuestra generación. Somos así: aves de rapiña.
Ustedes son así, amigos.
Veronique


kaká dijo
Eso es hablar con propiedad. Vamos a crucificar a Jorge. Podría convertirse en un Mesías, y entonces el público vería sus películas. Eso sería matar dos pájaros de un tiro. Muy bien visto Veronique.
6 Junio 2006 | 08:40 PM